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Pax Silica: la nueva arquitectura tecnológica impulsada por Estados Unidos

La iniciativa estadounidense es un reflejo de la centralidad de la inteligencia artificial en la economía y la seguridad internacionales. En la actualidad, la competencia entre grandes potencias está cada vez más enfocada en el control de insumos críticos, cadenas de suministro y capacidades tecnológicas avanzadas.

Publicado el 15 de enero de 2026 por Santiago Vera García
Pax Silica: la nueva arquitectura tecnológica impulsada por Estados Unidos

En diciembre de 2025, Estados Unidos lanzó Pax Silica, iniciativa insignia del Departamento de Estado destinada a construir una cadena de suministro de silicio segura, que abarca desde la extracción mineral y el acceso a energía hasta la manufactura avanzada, la producción de semiconductores, la construcción de infraestructura de inteligencia artificial (IA) y la logística relacionada.

La relevancia estratégica del silicio radica en ser la base material de los semiconductores, componentes indispensables para el funcionamiento de prácticamente todas las nuevas tecnologías, desde sistemas de IA y centros de datos hasta redes de telecomunicaciones, electrónica militar y otras industrias clave.

Si el siglo XX funcionó sobre la base del petróleo y el acero, el siglo XXI funciona sobre la capacidad de cómputo y los minerales que la alimentan. Esta declaración histórica consagra un nuevo consenso en materia de seguridad económica, garantizando que socios alineados construyan el ecosistema de inteligencia artificial del mañana – desde la energía y los minerales críticos hasta la manufactura y los modelos avanzados”, aseguró Jacob Helberg, subsecretario de Estado para Crecimiento Económico, Energía y Medio Ambiente en el Departamento de Estado estadounidense.

El objetivo general de la iniciativa es asegurar que “las cadenas de valor críticas sean seguras, prósperas e innovadoras, según se lee en la Declaración de la Pax Silica, mediante cooperación entre estados aliados y socios confiables.  El creciente interés en la seguridad económica y tecnológica es un reflejo de que el control de materiales críticos (minerales, por ejemplo) y capacidades productivas (integración vertical de cadenas de suministro) es hoy una fuente de poder global.

Los propósitos principales que persigue Pax Silica podrían resumirse de la siguiente manera:

  1. Reducir las vulnerabilidades en las cadenas de suministro tecnológicas.
  2. Fortalecer la cooperación tecnológica entre países aliados para mantener ventaja competitiva en IA y semiconductores.
  3. Promover la construcción de infraestructura crítica en toda la cadena de valor, desde mineras hasta centros de diseño y fabricación.
  4. Crear redes resilientes para evitar cuellos de botella o puntos únicos de falla que puedan ser explotados por actores estratégicos externos, especialmente China, o por crisis geopolíticas

La declaración fundacional de la Pax Silica fue firmada, además de por Estados Unidos, por Australia, Corea del Sur, Israel, Japón, Países Bajos, Reino Unido y Singapur el 11 de diciembre de 2025. Posteriormente, Catar firmó su adhesión a la iniciativa el 12 de enero de 2026, Emiratos Árabes Unidos formalizó la suya dos días después y se espera que India se una formalmente en los próximos meses. Adicionalmente, Taiwán, la Unión Europea y Canadá participan como observadores o invitados.

Declaración inicial de la Pax Silica. Fuente: Departamento de Estado de Estados Unidos

Pax Silica en el marco de la competencia entre grandes potencias

Pax Silica surge en un contexto de intensificación de la competencia tecnológica y geopolítica entre Estados Unidos y China. Ello explica la centralidad que han asumido las materias primas críticas para el desarrollo de semiconductores y sistemas de IA. De ahí la importancia de retomar la tesis central de Farrell y Newman sobre weaponized Interdependence (“interdependencia articulada como un arma”), desarrollada originalmente en su obra de 2021 y retomada en publicaciones posteriores en Foreign Affairs.

Según los mismos, las redes globales de interdependencia pueden ser utilizadas por determinados actores como herramientas de poder estatal para influir o coaccionar a otros en base a la asimetría en la relación interdependiente. Por ello, entienden que el siglo XXI estará marcado por la utilización de “armas de coerción económica y tecnológica” en el marco de una economía global interdependiente. De ahí la criticidad de crear cadenas de valor resilientes y seguras que eviten que otros actores utilicen la interdependencia como un arma contra uno mismo.

Del mismo modo, resulta pertinente resaltar el argumento de Monica Duffy Toft, esbozado en su artículo “The Return of Spheres of Influence: Will Negotiations Over Ukraine Be a New Yalta Conference That Carves Up the World?” (Foreign Affairs), de marzo de 2025. La autora sostiene que el retorno de las esferas de influencia ya no se expresa únicamente en términos territoriales, sino cada vez más a través del control de recursos críticos, flujos económicos y redes tecnológicas.

Adhesión de Catar a la Pax Silica. Fuente: Departamento de Estado de Estados Unidos

Desde esta perspectiva, Pax Silica puede entenderse como una esfera de influencia tecnológica no territorializada, en la que Estados Unidos y sus socios buscan asegurarse el control y la previsibilidad de determinados insumos y capacidades tecnológicas clave para el siglo XXI. En este sentido, la Pax Silica no delimita fronteras geográficas, sino fronteras funcionales: quién controla el acceso a insumos críticos, quién se encarga del desarrollo de centros tecnológicos y quién debe acatar decisiones tomadas en otros centros de poder.

Límites y desafíos

Amén de las ventajas que podría ofrecer tanto a nivel gubernamental como privado, Pax Silica enfrenta una serie de limitaciones clave, algunas de las cuales serían las siguientes. En primer lugar, su naturaleza no vinculante, pues se trata de una declaración de intención, no de un tratado obligatorio. En segundo lugar, tomando como referencia un análisis del Real Instituto Elcano, la existencia de una jerarquización interna, puesto que la alianza crea una jerarquía de acceso y roles entre miembros y terceros, lo que podría consolidar un sistema dual de aliados y clientes tecnológicos.

También, la necesidad de coordinar objetivos gubernamentales de seguridad con los intereses corporativos. Ello es así debido a que, a diferencia de alianzas estratégicas meramente interestatales, Pax Silica depende de actores privados, desde fabricantes de semiconductores hasta proveedores de infraestructura de cómputo. Empresas como NVIDIA, Intel o la taiwanesa TSMC reflejan esta tensión entre Estados y empresas: mientras se alzan como pilares fundamentales de la arquitectura tecnológica que propone Estados Unidos, el mercado chino genera una porción significativa de sus ingresos.

Por último, cabe resaltarse que, aunque la iniciativa evita una mención explícita a China, su arquitectura responde de manera directa a la concentración china en etapas críticas de la cadena de suministro, desde la extracción de minerales hasta las capacidades de refinación y de manufactura, lo que convertiría a Pax Silica en un instrumento de contención indirecta.

Por su parte, en el plano discursivo, las autoridades chinas han criticado este tipo de coaliciones por fragmentar las cadenas globales de suministro y socavar la estabilidad económica internacional. En la práctica, por otro lado, China está implementando una estrategia tendiente a reducir vulnerabilidades externas y expandir su influencia tecnológica a través de, por ejemplo la Iniciativa de la Franja y la Ruta Digital.

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